Sistema sanitario

Los efectos de la crisis en el sistema sanitario se producen a través de una doble vía y en varias etapas. Por una parte, tiene sus efectos más próximos en la estructura social, incidiendo por ejemplo en el empleo y la pobreza, que pueden generar problemas de salud en los afectados pero al mismo tiempo una presión sobre el gasto social y sanitario tanto del gobierno como de los hogares. Por otra, el impacto final sobre la salud dependerá de las respuestas políticas del gobierno central y regional para dar respuesta a las necesidades de la población de tal forma que se minimicen tanto el gasto sanitario diferido como la pérdida de salud a medio y largo plazo.

A pesar de la dificultad de establecer relaciones causales, la variedad de respuestas políticas que se están llevando a cabo tanto a nivel internacional, nacional y regional pueden dar lugar a un cambio significativo tanto en el modelo de atención sanitaria como en el patrón de utilización de servicios sanitarios públicos/privados, cuya monitorización resulta clave para valorar el impacto que pudieran tener en objetivos clave del sistema sanitario y en particular sobre la equidad, eficiencia y calidad del mismo.

Basándose en el marco elaborado por Musgrove en 1987, y adaptándolo al contexto del sistema sanitario español, la Figura que se adjunta trata de reflejar las áreas que potencialmente pueden verse afectadas, tanto a corto como a largo plazo, por las respuestas políticas a la crisis y por tanto susceptibles de monitorizar.

El contexto macro-económico tiene sus efectos más inmediatos tanto en la disponibilidad de fondos para financiar las obligaciones de gasto de los servicios públicos como en la capacidad adquisitiva de los hogares para cubrir sus necesidades. En España, esa disponibilidad de fondos del gobierno junto con las consecuencias de la situación de la economía a nivel local y su capacidad para generar ingresos propios, repercute en la disponibilidad de fondos de las Comunidades Autónomas (CCAA), responsables de la prestación de los servicios públicos transferidos y por tanto también responsables de la distribución de estos fondos entre dichos servicios públicos, entre ellos los servicios sanitarios. En cada CCAA, y según la distribución presupuestaria que se realice entre los diferentes sectores, el montante de fondos destinados anualmente a cubrir la atención sanitaria pública puede verse afectado, bien aumentándose, manteniéndose o disminuyéndose.

Con objeto de garantizar la sostenibilidad financiera del sistema sanitario público, en los últimos años se están adoptando medidas (tanto a nivel nacional como autonómico) que pueden incidir, potencialmente, sobre aspectos clave de la prestación asistencial relacionados con la cobertura del sistema sanitario público, los costes de la prestación e incluso con la generación de ingresos, lo que podría producir cambios en los patrones de utilización de servicios públicos y privados. Al mismo tiempo estos cambios en los patrones de uso pueden venir derivados de los efectos que la crisis pueda estar ocasionando en la capacidad adquisitiva de los hogares. Estas dos vías de cambio en el patrón de uso de los servicios sanitarios así como su interacción con el modelo de prestación de servicios sanitarios públicos, pueden conducir a un cambio del actual modelo de atención sanitaria que ponga en entredicho los objetivos clave del sistema sanitario en España (equidad, eficiencia y calidad de la prestación sanitaria).

 

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