Salud y desigualdades en salud

Los factores concretos que determinan la salud de la sociedad y los que causan las desigualdades de la salud no son necesariamente los mismos. De hecho en las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en Europa, EEUU y otras partes del mundo se ha producido una mejora sustancial de los indicadores de salud y sin embargo la desigualdad entre los estratos de la posición social se ha mantenido o aumentado, incluidos los países más desarrollados. Debemos, por lo tanto, monitorizar los efectos de la crisis y de las políticas, tanto sobre la salud como sobre las desigualdades en la salud. Las crisis potencialmente afectan a ambos aspectos. En concreto en el seguimiento de las políticas que se realizan durante la crisis el impacto sobre la distribución por estratos es muchas veces el aspecto fundamental.

En el seguimiento de las políticas que se realizan durante las crisis y después de ellas debe tenerse en cuenta que no siempre son políticas diseñadas para enfrentar las crisis o las consecuencias de la crisis. Esa es una visión inocente. A veces son políticas que “aprovechan la crisis” o que tienen como excusa la crisis pero que se realizan de acuerdo a presiones de diversos grupos de interés, por ejemplo, para favorecer la creación de nuevos mercados o porque fortalecen a los grupos de intereses que tienen poder en las nuevas correlaciones de alianzas que crean las crisis económicas, fiscales y financieras.

Otro punto relevante para tener en cuenta en la medición de la salud es que una buena parte de los problemas de salud tienen un “período de latencia”, esto significa que no se van a manifestar a corto plazo sino que van a tener un más o menos largo, efecto diferido. Es importante tener en cuenta también que algunas situaciones de salud, por ejemplo la mala salud catastrófica desde el punto de vista económico, pueden tener efectos retrógrados sobre factores condicionantes intermediarios o estructurales. Por ejemplo los efectos de determinados factores carcinogénicos o de efectos en enfermedades cardiovasculares no se van a detectar en el marco temporal de la propia crisis sino previsiblemente muchos años después. Sin embargo, otros indicadores pueden ser visibles y objetivables en el corto plazo. Por ejemplo, tenemos muchos problemas de salud mental que son efecto del sufrimiento del paro o de la pobreza, que, si que podremos detectarlos a veces durante la propia crisis, si las políticas no han conseguido mitigar el problema.

Para la medición de la salud se utilizan fundamentalmente indicadores epidemiológicos clásicos basados en mortalidad, salud percibida y prevalencia de enfermedades crónicas y de larga duración. Para el estudio de las desigualdades se estratifica en base a elementos comentados de la estructura social, edad y género al menos, y alguno más que caracteriza posición social.

 

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